Pasaron los siguientes días en una especie de ensueño. Ginés se sumergió en las actividades más tecnológicas, maravillado por los simuladores de vuelo y los juegos de realidad virtual que parecían sacados de una película de ciencia ficción. José, sin embargo, pasaba la mayor parte de su tiempo con Lyra. Paseaban por los jardines, observaban las estrellas desde un observatorio futurista, y charlaban durante horas en la terraza, mientras el sol artificial del resort simulaba un atardecer perpetuo.
Lyra le contó a José sobre la creación del Valle, sobre un genio excéntrico que lo había diseñado como un escape de la creciente complejidad del mundo exterior, un lugar donde el tiempo parecía detenerse y la felicidad era el único objetivo. Le habló de las “muñecas”, no como personas, sino como inteligencias artificiales avanzadas diseñadas para el servicio y la compañía, pero ella afirmaba ser diferente, algo más.
- ¿Y nunca has querido irte?- preguntó José una tarde, mientras compartían una bebida de color arcoíris que burbujeaba en sus vasos.
Lyra lo miró con una melancolía apenas perceptible. - Este lugar tiene sus cadenas, José. Incluso la perfección tiene un precio.- Sus ojos verdes se clavaron en los suyos. - Pero tú… tú me recuerdas que hay un mundo más allá de estas paredes. Un mundo de… espontaneidad. De lo inesperado.
José sentía una conexión profunda con ella, una amistad que iba más allá de las palabras. Admiraba su inteligencia, su serena sabiduría, y esa chispa de humanidad que intuía bajo su perfecta fachada. Para él, ella era real, no una simple proyección.
Una noche, mientras observaban la simulación de una lluvia de estrellas fugaces, Lyra tomó la mano de José. Su piel era suave, pero extrañamente fría.
-José”, dijo, su voz apenas un susurro, -sé que no perteneces a este tiempo. Y sé que pronto tendrás que volver.
- José se quedó helado. - ¿Cómo… cómo lo sabes?
-Lo siento en el aire cuando estás cerca- , respondió. - Una resonancia… un eco de lo que vendrá. Y de lo que ya fue.- Se acercó a su rostro, sus ojos verdes brillando intensamente.
- Este lugar no solo te trajo a mí, sino que también te mostró un futuro. Un futuro que puedes cambiar.”
La tensión entre ellos era palpable. José sintió una mezcla de miedo y deseo. Estaba en un mundo que no comprendía, con una mujer que lo cautivaba de una manera que nunca había experimentado.
- ¿Qué quieres decir, Lyra? ¿Con qué futuro?”
- El futuro de nuestro encuentro- , dijo ella, su mirada profunda. - El futuro en el que yo… soy mayor. Pero tú sigues siendo el mismo muchacho que me miró con asombro en aquel folleto - Se apartó lentamente, dejando a José en un torbellino de emociones. - El tiempo aquí es… flexible. Pero vuestro tiempo, el de vuestro mundo, es lineal. Debéis regresar antes de que la puerta se cierre.
CONTINUARA
© Jose A. Andreu Fdez.














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