domingo, 18 de enero de 2026

AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS: AQUELLAS NOCHES DE VERANO

 

Eran noches de tertulia, de risas, noches donde en nuestro lugar de reuniones y de juegos, la noche y la todavía inexistente contaminación lumínica permitían ver un hermoso cielo tachonado de estrellas, podías verlas todas, brillantes y de todos los tamaños, había veces que la luna llena iluminaba aquel silencioso lugar, dándole un aspecto mágico, eran noches donde hablábamos sobre el futuro, nuestro futuro, de cómo sería nuestro pueblo en el año 2000, nos lo imaginábamos como nos lo mostraban las series y películas de ciencia-ficción de aquella época, los 70.

-          seguro que las casas tendrán formas raras y de cúpula de cristal- decía alguno de mis amigos.

-          y  a lo mejor habrá coches voladores, y vestiremos con trajes plateados- les dije  

Uno de mis amigos (o lo que consulto en un libro o revista ya que este detalle no lo recuerdo con precisión acertó de lleno:

-          pues  yo he leído en un libro que en el futuro podremos comprar sin salir de casa.

Eran noches mágicas, no teníamos preocupaciones, disfrutábamos de unas merecidas vacaciones, sin deberes sin colegio… donde como en los documentales o en la película “encuentros en la tercera fase” mirábamos al cielo en busca de “luces o cosas”, algo muy de moda por aquellos años y que por cierto no vimos y es que en los años 70 no había contaminación lúminica y se podía ver en la noche el cielo en todo su esplendor, sobre todo si te ibas a "La rambla", lugar que hoy ocupa el Parque de la Constitución.

 Y así transcurrían esas noches de verano, tertulias y noches de reunión  que acababan pronto y donde antes de irnos a casa, antes de despedirnos, formulábamos las preguntas de rigor:

-          ¿que hacemos mañana?- preguntaba alguno de nosotros y según el día salía el plan para esa jornada.

-          Podemos ir a ver las carteleras del cine a ver que ponen este fin de semana- contestábamos alguno del grupo.

-          Eso y después a los futbolines, o lo que surga- contestaba otro.

Y poco más que añadir de aquellas noches de verano, que supongo que hoy no serán iguales,  o quizás sí, pero para mi no ya no tendrán la magia y el encanto de aquellos maravillosos años.

EL AVIADOR

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