En la época que recrea
esta serie de artículos e historias, existían en Torre Pacheco dos salones
recreativos, locales más conocidos como “Futbolines” o “billares”, en estos salones
se podía jugar a juegos como las maquinas de bolas las “pinball” o los ya
clásicos como el futbolín o el billar, los locales, uno ubicado en la calle
mayor que estaba ubicado junto al antiguo cine y donde se encuentra actualmente
la cafetería “Mani” conocido como “el del Lorca”, también estaba la ya
también desaparecida bolera “Niagara” también había otro salón, junto donde está la
cafetería “Acuario”, este regentado por el marido de la peluquería “Rosario” ,
este salón recreativo era también un puesto de venta de helados y
golosinas.
Local de recreativos que fue regentado por Antonio Ros (foto: Google Maps)
Estos salones eran como
los antiguos cafés, donde se reunían los escritores y donde se celebraban las
famosas tertulias, allí, en esos locales, mis amigos y compañeros de aventuras
nos reuníamos cada tarde, cada mañana de domingo, el nuestro era el de Antonio el marido de Rosario la peluquera, que también como he dicho anteriormente tenía una pequeña
barra y también servía bebidas, vendía golosinas y helados en verano, en esa
barra, leía la prensa mientras esperaba a mis amigos y mientras me comía un
Donut, en ese lugar nació mi afición a este delicioso dulce.
En aquel salón, pasábamos
ratos de risas, de juegos, eran las redes sociales de la época, los chats y los
foros de los 70 y 80, eran lugares donde
ocurrían mil y una historias, donde se programaba el fin de semana, lo que
haríamos en los días de vacaciones, donde se comentaban los rumores y noticias
que corrían por el pueblo y el colegio.
Antiguas maquinas recreativas “Pinball” de los 70 (foto extraída de la página web: http://www.pixfans.com/retro-madrid-fest-2011/ (la foto guarda un parecido con el salón conocido como el del Lorca)
Algunas veces no teníamos dinero para jugar, pero se podía estar allí sin pagar, otras veces, era alguno de nosotros el que llevaba algo e invitaba al resto a una partida de futbolín, y otras era otro el que llevaba e invitaba.
Y como en todo lugar, había anécdotas, como unos chicos que jugaban al billar, al que un día le dieron con tanta energía que la bola salió rodando y botando hasta la calle, ante la seria mirada del dueño y las risas nuestras.
Como he contado horas
de risas, de juegos, todo acompañado por el sonido de las maquinas de bolas, el
futbolín, el billar y la música del momento que sonaba en la máquina de discos, ( las gramola ) de hecho, el local estaba adornado con las fundas de los discos que había en la
maquina.
En ese salón, vimos
como la tecnología también llegaba a ese lugar, con las primeras maquinas de
videojuegos, el “Pac-man” (el comecocos), fue la primera, después vendrían el
“Galaxian” (el mata-marcianitos), y
después le siguieron otras, aquello fue todo un acontecimiento, maquinas con
mandos, una pantalla de TV en color, con sonido y unos dibujitos de colorines
en movimiento.
Esas maquinas
convivieron unos años con las de bolas, las pinball, y los futbolines, que poco a poco fueron
desapareciendo.
Esos lugares, los
salones de recreativos, ya no existen, uno es ahora una cafetería y el otro ( el de Antonio Ros) está cerrado, en sus últimos años fue un ciber, desconozco lo que quedara en su interior, pero si sus vacías
paredes hablasen,contarían a buen seguro mil y una historias, historias que
aquí cuento, que son parte de mi vida, de la historia de Torre Pacheco, y que muchas de ellas ya se perdieron en la noche
de los tiempos.
EL AVIADOR
