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En Torre Pacheco, como en todos los pueblos de España , cada calle, cada barrio , tenía la suya, solían respetarse, pero también había quien en minutos, con premeditación, y con mala fe, quemaba la hoguera de la calle o del barrio vecino, y con ello quemaban hoguera y con ella la ilusión el trabajo y el esfuerzo de un grupo de personas que en ocasiones, daban una lección de coraje y volvían a construir otra incluso otra mayor que la anterior.
La nuestra era por lo general
pequeña, la última en la yo participé en
su construcción, la de 1981, era altísima, tenia puertas de madera y otros
elementos, y un muñeco que coronaba la hoguera y era tan grande que al final
tuvieron que apagarla con mangueras pues las llamas empezaban a representar un
serio peligro. Al final una repentina tormenta acabo de apagarla, bueno, la
nuestra y muchas otras.
La construcción de la hoguera
comenzaba unas semanas antes, con largas expediciones, siempre después del
colegio o fines de semana, en busca de cartones, maderas, y cualquier cosa
valía, en ocasiones los vecinos contribuían regalando cosas que ya no querían,
como muebles, ropa, etc… Los que podían se proveían de un enorme surtido de
petardos, bengalas y pirotecnia varia, otros como mi pandilla de amigos,
reuníamos entre todos unos duros y pesetas que nos daba para más bien poco pero
disfrutábamos como el que más, y a falta de petardos, usábamos los envases en
spray vacíos, que arrojábamos a la
hoguera, estos envases al rato de estar en el fuego producían unas peligrosas y
enormes explosiones dignas del mejor de los petardos, la verdad es que a veces
no inventábamos nada bueno.
Recuerdo que en lo que es hoy el Parque de la Constitución que por aquellos años era un enorme descampado, se plantaban las hogueras una por cada calle de ese barrio, después en el verano ese descampado servía para todo, campo para volar cometas, vertedero, campo de batallas entre pandillas vecinas…. En fin, esos son algunos de mis recuerdos de aquellas hogueras de San Juan, hoy día sigue más o menos igual, el enorme descampado es hoy un bonito y grandísimo parque y hoy como ayer, cada calle, cada barrio quema su hoguera y celebra la mágica noche de San Juan.
EL AVIADOR
