Nota del autor: la imágenes que ilustran este relato han sido generadas por Inteligencia Artificial por AI Free Video, y PixVerse y al igual que lo relatado en esta ficción cualquier parecido con personas o historias de la realidad es pura y mera coincidencia.
Necesitaban aire. Viernes post-oficina: maletas rápidas y rumbo al lago de su primer fin de semana. Vestido floreado de Ana ondeando al viento, manos entrelazadas en el volante. Música romántica: baladas que cantaban a dúo.
Ya en el lago, Cabaña rústica: fogata, marshmallows, estrellas. Más tarde, baño en el lago al anochecer —cuerpos resbaladizos, besos salados. Noche en hamaca: intimidad profunda, susurros de sueños ("Casa propia, viajes, familia?"). Amanecer con café y promesas: su conexión, inquebrantable.
El lunes, de vuelta a la oficina, a la rutina : miraditas evolucionadas a sonrisas abiertas, post-its con "Te adoro". Pero el clímax llegó en una cena sorpresa que Mateo planeó —restaurante con vista, rosas, su libro de poemas favorito con nota nueva: "Para mi poeta eterna". Más tarde llegó el Brindis:
- Ana, has borrado mis sombras para siempre- le susurró Mateo .
- Mateo, te quiero. Oficial y para siempre".le susurró Ana con ojos brillantes:
Sellaron el brindis con un beso eterno, celebrado con aplausos de extraños. De regreso, en la cama: amor lento, intenso, sellando palabras con cuerpos. Ilusión total.
CONTINUARÁ
© Jose A. Andreu Fdez.

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