Nota del autor: la imágenes que ilustran este relato han sido generadas por Inteligencia Artificial por AI Free Video, y PixVerse y al igual que lo relatado en esta ficción cualquier parecido con personas o historias de la realidad es pura y mera coincidencia.
El siguiente fin de semana se convirtió en un torbellino de ellos dos. Sábado post-cita: picnic improvisado en el parque, besos bajo el sol, siestas entrelazados en una manta. "No quiero que termine", gemía Ana, mientras él trazaba corazones en su espalda.
El Domingo un viaje por carretera a un lago cercano música alta, chapuzones juguetones y sexo espontáneo bajo las estrellas, pieles brillando, susurros de "eres mío". Cada roce era fuego, cada mirada una promesa.
Lunes en la oficina: el mundo real, pero con su secreto ardiendo. Mateo llegó primero su corazón latiendo fuerte. Ana entró, elegante en falda lápiz, y sus ojos se encontraron al instante —una miradita secreta, cargada de complicidad y deseo. Él sonrió pícaro desde su escritorio; ella mordió su labio, guiñando.
Todo el día fue un juego tortuoso y delicioso: En el Café matutino se rozaron "accidentalmente" en la máquina, dedos entrelazados en un segundo eterno. En la Reunión semanal que tocaba ese dia se colocaron sentados opuestos, pies juguetones bajo la mesa, miradas.. Más tarde en el almuerzo, excusa de "charla de proyecto" en la sala de descanso —beso robado, rápido pero intenso, con risas ahogadas.
Al final del día, en el ascensor vacío, Ana lo arrinconó:
- No aguanto más estas miraditas".- le decía Ana con un beso voraz, y sus manos explorando... pero se frenaron, riendo.
- Hagámoslo oficial aquí mismo -le susurró Mateo.
En el pasillo desierto, tomados de la mano, entraron a la oficina principal.
- ¡Atención!", gritó Mateo con voz temblorosa de emoción.
- De repente un silencio invadió la sala y todos los presentes se giraron
- "Ana y yo... ¡somos pareja oficial!- anunció Mateo- ¡Ya no más sombras!"
- El silencio se rompió de repente. aplausos y silbidos. Ella, roja pero radiante, lo besó frente a todos en un beso profundo, victorioso.
La oficina estalló de júbilo y se convirtió en una fiesta improvisada. Sus sombras, quedaron disipadas para siempre.
CONTINUARA
© Jose A. Andreu Fdez.
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